Software chino de rastreo podría darle a Irán una ventaja estratégica ante un inminente ataque de Estados Unidos

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a empresa china MizarVision ha creado una herramienta basada en imágenes de satélite públicas procesadas por IA que es capaz de identificar y etiquetar bases, aviones y sistemas de defensa en un área enorme y casi en tiempo real, una capacidad que antes solo estaba al alcance de grandes agencias de inteligencia estatales. Según el exgeneral australiano Gus McLachlan, Irán puede atacar blancos de un tamaño de 0,3 metros cuadrados, lo que convierte en vulnerable a prácticamente cualquier equipo que permanezca más de 24 horas en el mismo lugar.

“Estamos viendo cómo se golpean objetivos, incluido un avión estadounidense E-3 Sentry, con una precisión increíble. “Nuestras fuerzas se tomarían esta amenaza muy en serio, y con razón”, señala McLachlan para la cadena pública australiana ABC. Por su parte, el analista estadounidense Ryan Fedasiuk subraya que tanto soldados australianos como estadounidenses desplegados en la región “podrían morir por esto” porque se trata de “información de campo de batalla en tiempo real que se está utilizando para dañar a soldados estadounidenses”. 

MizarVision usa una combinación de imágenes de satélite comerciales y algoritmos de visión por ordenador capaces de reconocer patrones militares en superficies enormes. La compañía china procesa estas imágenes para identificar y etiquetar automáticamente pistas de aterrizaje, hangares, radares, aviones concretos, barcos y baterías de defensa aérea, generando un mapa digital de objetivos listo para su uso militar.

En la práctica, el sistema convierte flujos de datos que antes requerían equipos enteros de analistas en un producto casi llave en mano para planificadores de ataques, incluidos los de Irán. Fedasiuk recuerda que Teherán no tenía acceso robusto a capacidades satelitales antes de la guerra y que este tipo de IA le proporciona esa capacidad, reduciendo drásticamente el tiempo entre la detección de un objetivo y su destrucción. 

Según un informe compartido con la ABC, la Agencia de Inteligencia de Defensa de EEUU (DIA) considera que el software de MizarVision supone una amenaza directa para sus fuerzas. La compañía china ha publicado imágenes detalladas, con anotaciones automatizadas, de bases y activos estadounidenses en Oriente Medio y ha demostrado ser capaz de distinguir tipos concretos de aviones, localizar buques de guerra y mapear el despliegue de sistemas de defensa aérea.

Para McLachlan, esto “empodera a los iraníes para elegir exactamente qué quieren atacar”, mientras Fedasiuk sostiene que Irán está, de facto, externalizando parte de su inteligencia militar a empresas chinas que le proporcionan datos de localización casi en tiempo real.
China lo niega

Pekín, sin embargo, rechaza la acusación y califica los informes de “sensacionalistas”, según informa el medio australiano. El Ministerio de Asuntos Exteriores asegura que las imágenes de satélite distribuidas por estas compañías proceden de “canales de código abierto” y se limitan a una “práctica de mercado rutinaria”, insistiendo en que las empresas chinas están obligadas a operar de acuerdo con las leyes y regulaciones.

MizarVision no ha hecho declaraciones sobre este tema. La compañía se define como una firma privada fundada en 2021 con la misión de reducir “las barreras al descubrimiento y análisis de inteligencia geoespacial, haciendo que ya no sea una capacidad exclusiva de unas pocas organizaciones”. El Gobierno chino tiene una participación minoritaria en MizarVision, por lo que Pekín podría frenar sus actividades si quisiera.

Por su parte, la reacción de EEUU ha sido cerrar parcialmente el grifo de las imágenes comerciales. La empresa Planet Labs confirmó que el Gobierno de EEUU le pidió, junto a otros proveedores, que dejase de publicar indefinidamente imágenes de alta resolución de la zona del conflicto, ampliando una restricción previa de 14 días sobre el material de Oriente Medio para impedir que adversarios aprovechen esos datos en sus ataques.

Los expertos coinciden en que este episodio marca un antes y un después en la militarización de la inteligencia artificial aplicada al espacio. Una capacidad que antes era patrimonio de unos pocos servicios secretos se ha desplazado, en parte, a empresas privadas que operan en un mercado global y difuso, donde la línea entre cliente comercial y actor militar es cada vez más borrosa.

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