Sólo para la foto: Juan Manuel Alonso y la simulación de auxilio en Tlanalapan

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Por Chester Hernández 

San Martín Texmelucan, Puebla. Las lluvias del pasado martes dejaron al descubierto, una vez más, las carencias del Gobierno Municipal ante los desastres naturales. Mientras los ríos Santa Elena y Virgen se desbordaban, afectando a la comunidad de San Rafael Tlanalapan, el presidente municipal Juan Manuel Alonso optó por lo de siempre: posar para la cámara y emitir boletines triunfalistas, sin asumir la falta de una verdadera estrategia de prevención y respuesta.

Según el comunicado oficial, sólo cuatro casas resultaron inundadas y cinco familias fueron atendidas, pero la cifra no disimula la improvisación con la que se actuó. Las autoridades aseguran haber “implementado de manera oportuna” un protocolo de contingencia, aunque los propios vecinos reportaron que los apoyos llegaron tarde y que el refugio temporal no fue utilizado, pues los afectados prefirieron buscar cobijo con familiares, en desconfianza a las condiciones del albergue improvisado.

La presencia de la presidenta del DIF municipal, Karla González, y del delegado estatal, Estanislao Álvarez, se limitó a entregar víveres frente a las cámaras. Una postal cuidadosamente preparada que no oculta la ausencia de acciones concretas para garantizar la seguridad de las familias ante fenómenos recurrentes en esta temporada del año.

Elementos de Seguridad Pública y de la Marina custodiaron la zona para evitar saqueos, una medida más reactiva que preventiva. Por su parte, la Secretaría de Servicios Públicos inició tareas de limpieza, aunque no hay claridad sobre la atención a fondo de las causas del desbordamiento, como la falta de mantenimiento en ríos y drenajes.

Resulta preocupante que el gobierno de Juan Manuel Alonso insista en maquillar la realidad con comunicados optimistas. Los “sólo daños materiales” de los que presume el Ayuntamiento representan pérdidas significativas para familias que ya vivían en situación de vulnerabilidad. Mientras tanto, el edil sigue más enfocado en el discurso que en una política real de gestión de riesgos.

Texmelucan no necesita más promesas ni sesiones fotográficas. Necesita infraestructura, prevención y un gobierno que no actúe únicamente cuando hay cámaras alrededor.

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