Violencia e impunidad desatan el terror en Chachapa: vecinos exigen intervención inmediata de autoridades estatales y federales

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Por Chéster Hernández
La noche del sábado 10 de enero quedó marcada por la violencia, el miedo y la impunidad en la junta auxiliar de Chachapa, perteneciente al municipio de Amozoc de Mota, Puebla. Entre las 21:00 y 22:00 horas, vecinos de la calle 3 Sur, esquina con 5 Poniente y la carretera federal Puebla–Tehuacán, fueron testigos de un brutal ataque perpetrado contra un joven repartidor de pizzas de apenas 17 años de edad.
De acuerdo con testimonios vecinales, un vehículo color azul plata se detuvo en el lugar y de él descendieron aproximadamente siete sujetos, quienes sin justificación alguna comenzaron a golpear salvajemente al menor, tirándolo de su motocicleta frente a una taquería ubicada a un costado del centro comercial Super Sela. El ataque ocurrió ante la mirada de clientes, familias completas y niños pequeños que se encontraban cenando en el lugar.
Al intentar auxiliar al joven, los propietarios del establecimiento y varios clientes pidieron a los agresores que se calmaran y se retiraran. Lejos de hacerlo, los sujetos arremetieron contra los presentes, golpeando indiscriminadamente a hombres, mujeres y menores de edad. Minutos después, arribaron al lugar dos vehículos más, uno rojo y otro gris, de los cuales descendieron más personas para sumarse a la agresión, conformando un grupo estimado de entre 15 y 20 individuos.
La violencia escaló de manera alarmante: se realizaron detonaciones, se causaron destrozos a vehículos particulares, motocicletas y un taxi del servicio público mercantil, además de provocar severos daños al establecimiento de comida. En otro punto, una persona fue perseguida y golpeada brutalmente hasta quedar tirada sobre la carretera federal.
Vecinos señalan directamente a integrantes de conocidas familias delictivas de la comunidad, identificadas como “Los Gonzales” y “Los Mongoles”, presuntamente dedicadas a delitos como robo a transporte, robo de combustible, despojo de terrenos ejidales, extorsión, cobro de piso y distribución de estupefacientes. Según los afectados, los agresores se jactaron abiertamente de tener compradas a las autoridades locales, asegurando que mientras paguen sobornos a policías y elementos de la Guardia Nacional, nadie procederá en su contra.
La indignación crece al señalar que múltiples denuncias han sido presentadas ante la Fiscalía de Amozoc sin recibir atención, lo que refuerza la percepción de colusión y corrupción. Muchos habitantes prefieren guardar silencio por miedo a represalias, ya que quienes denuncian son amenazados, golpeados o atacados en sus propias viviendas.
Tras reunirse los vecinos, los agresores huyeron del lugar entre burlas y amenazas de muerte. Las patrullas de la policía municipal arribaron casi una hora después, cuando ya no había nada que hacer. La ambulancia tardó el mismo tiempo en llegar y únicamente trasladó al joven repartidor, mientras que los demás heridos fueron atendidos por sus familiares debido a la gravedad de las lesiones.
Hoy, Chachapa está harta. Harta de la inseguridad, de la violencia cotidiana y de la impunidad que protege a grupos criminales conocidos por todos. Los vecinos exigen la intervención inmediata de la presidenta Claudia Sheinbaum, del secretario de Seguridad Omar García Harfuch y del gobernador Alejandro Armenta, antes de que la violencia cobre más vidas y el silencio impuesto por el miedo siga gobernando esta comunidad.

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