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Por Chester Hernández.
Recientemente, la noticia de que grupos armados secuestraron a un supuesto empresario, que al final resultó ser un delincuente, pone de manifiesto la alarmante ineficiencia y falta de profesionalismo tanto en la Secretaría de Seguridad Pública como en la Fiscalía. Esta situación evidencia una grave deficiencia en el manejo de las responsabilidades de Iván Daniel Cruz Luna, titular de la Secretaría de Seguridad Pública, y su equipo.
El acto de arrojar basura y prenderle fuego frente al C5 no fue simplemente un acto vandálico; fue un mensaje contundente y claro: “Aquí les dejamos la basura que sus cuerpos de seguridad están protegiendo”. Es evidente que esta acción es una declaración directa de que las autoridades están en deuda con la seguridad pública. Si alguien se niega a leer entre líneas, está eludiendo la realidad y la responsabilidad de enfrentar la creciente ola de delincuencia.
Es un hecho conocido que entre el crimen organizado y las fuerzas del orden existe una interacción que suele generar más corrupción que eficacia. No puede haber un crimen organizado eficaz si existe un verdadero orden público. La falta de acción decisiva por parte de las autoridades no solo refuerza esta conexión, sino que también pone en riesgo la seguridad y el bienestar de la ciudadanía.
Es imperativo que tanto la Secretaría de Seguridad Pública como la Fiscalía tomen medidas drásticas para mejorar su desempeño y demostrar un verdadero compromiso con la seguridad y la justicia. La inacción y la complicidad no pueden ser opciones. La sociedad exige y merece una respuesta firme y efectiva frente a la delincuencia que afecta cada vez más a nuestras comunidades.