Descubren mil 500 pinturas rupestres en Tehuacán; tendrían 10 mil años de antigüedad

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Los humanos asentados hace aproximadamente 10 mil años en lo que hoy se conoce como el valle de Tehuacán, considerado cuna de las civilizaciones mesoamericanas, serían los responsables de las más de mil 500 pinturas rupestres —en su mayoría manos y figuras abstractas— encontradas recientemente en la Reserva de la Biósfera Tehuacán-Cuicatlán.

Según Pablo Enrique Fernández Villavicencio, licenciado en Paleontología por la Universidad de Buenos Aires, los recientes hallazgos realizados en cuatro cuevas del municipio de Tehuacán ofrecen una de las evidencias gráficas más antiguas y completas de la migración de los primeros grupos de personas hacia la vida sedentaria en el continente.

Por su parte, Adriana Estrada Trejo, directora de Patrimonio Histórico de Tehuacán, detalló que, de forma preliminar, se sabe que las pinturas fueron elaboradas hace más de 10 mil años por comunidades que se establecieron a las orillas de un río hoy extinto. Lo anterior, subrayó, debido a que la disponibilidad de agua era fundamental para el abandono del nomadismo.

Las pinturas rupestres representan manos, animales, figuras humanas, símbolos astronómicos como el sol, y trazos abstractos. Asimismo, se observan fragmentos de hollín, presumiblemente relacionados con las fogatas que se realizaron en las cuatro cuevas, lo que daría indicios sobre la relevancia que tenían estos espacios para los antiguos grupos que plasmaron las figuras.

No obstante, según los especialistas, lo sorprendente no es solamente la cantidad de imágenes, sino la relevancia arqueológica y simbólica de las mismas, pues dicho hallazgo abrirá nuevas líneas de interpretación sobre la vida espiritual, la estructura social y las habilidades tecnológicas de los antiguos habitantes del valle de Tehuacán.

Según Fernández Villavicencio, la gran mayoría de manos plasmadas en las pinturas corresponde a la izquierda. Desde su perspectiva, esta recurrencia no es casual, pues los estudios indican que los autores de estas figuras utilizaban su mano derecha para manipular los pigmentos.

Los registros más antiguos del hombre en América llegan a los 40 mil años de antigüedad, en Antofagasta de la Sierra. En México, los humanos más antiguos encontrados hasta ahora son de hace 27 mil años. Sabemos que en la región de Tehuacán las cosas más antiguas son de hace casi unos 8 mil años, aproximadamente (…) Lo que estiman los arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) con estas pinturas es una antigüedad de 10 mil años, detalló.

A propósito, señaló que estos colorantes se obtenían al fragmentar minerales presentes en la región, como la hematita —que es en realidad óxido de hierro—, para luego mezclarlos con saliva o agua del río. Posteriormente, utilizando una herramienta similar a una cerbatana, soplaban el pigmento sobre la mano apoyada en la roca, dejando su silueta marcada mediante aspersión.

Según indicó, esta técnica —la cual fue confirmada recientemente por el coordinador nacional de Antropología del INAH, Francisco Mendiola Galván— es característica del arte rupestre de diversos sitios prehistóricos del continente y, afirmó, en este caso se presenta con un nivel de conservación y volumen inusuales.

Por otra parte, el experto subrayó que el uso reiterado de manos, además, sirve para obtener más información sobre los grupos que las realizaron.

Detalló que, al estudiar estas figuras, es posible identificar rasgos fisiológicos, como el tamaño, la edad, comorbilidades de los seres humanos que las hicieron y hasta datos sobre la importancia de la colectividad y la transmisión de los símbolos que plasmaron.

En ese sentido, hizo hincapié en que estas pinturas no son simples registros individuales, pues en realidad representan una identidad colectiva, que incluso puede estar separada por varios años de antigüedad. Asimismo, permite adentrarse en la cosmovisión de estos grupos.

Por su parte, Estrada Trejo dio a conocer que el reciente uso del software DStretch —herramienta especializada que permite realzar detalles imperceptibles del arte rupestre—, como parte de la visita que realizó al lugar el funcionario del INAH, permitió confirmar la autenticidad de las pinturas rupestres.

Aunado a ello, la directora de Patrimonio Histórico de Tehuacán destacó que estas figuras revelan episodios positivos de la vida de los antiguos habitantes del valle. Es decir, las figuras plasmadas en las cuevas representan elementos favorables en su vida, pues la mayoría de ellas evoca una relación armónica con la flora, la fauna y el sol.

Por otra parte, Mendiola Galván subrayó que las pinturas también reflejan una visión del mundo en la que la colectividad y el entorno ocupaban un lugar central.

El experto también detalló que la conservación de las pinturas ha sido posible gracias a que se encuentran en una zona con condiciones climáticas predominantemente secas. Es decir, las lluvias son esporádicas.

Desde su perspectiva, el clima de la Reserva de la Biósfera Tehuacán-Cuicatlán ha sido clave para mantener en buen estado las pinturas durante más de 10 milenios. Según reveló, esto ayudará a que el análisis de los pigmentos, las técnicas de aplicación y el contexto ambiental ofrezcan datos más precisos sobre el origen de estas pinturas.

Según Estrada Trejo, la entrada a estas cuatro cuevas se encuentra prohibida en la actualidad. Esto se debe a que el INAH realizará más estudios para determinar la autenticidad de las pinturas, con la finalidad de convertir dicho espacio en un sitio con declaratoria de Monumento Arqueológico.

Nosotros buscamos salvaguardar el lugar, al mismo tiempo trabajar en conjunto con las autoridades de la Reserva de la Biósfera. Estos lugares tenemos que cuidarlos, pero sobre todo también darlos a conocer, consideró.

A propósito, la funcionaria municipal reconoció que será la dependencia federal la que conduzca los trabajos; por lo tanto, dijo desconocer el tiempo estimado que tomará el nombramiento de este lugar.

Finalmente, hizo hincapié en que el objetivo de las autoridades municipales es que el sitio se convierta en un punto museístico al que pueda ingresar la población.

Para ello, Estrada Trejo reveló que se proyecta la creación de un circuito turístico de bajo impacto, denominado La Cueva de las Manitas, en coordinación con la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), encargada del resguardo de la Reserva de la Biósfera Tehuacán-Cuicatlán.

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