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En caso de que no se resuelva pronto el fenómeno delictivo que se presenta en la autopista México – Puebla – Veracruz, el problema se agravará y llegará a la disputa de diferentes bandas criminales por el control de esa vía de comunicación, advirtió el coordinador de la Clínica Jurídica Minerva Calderón, de la Universidad Iberoamericana Puebla, Simón Alejandro Hernández León.
De acuerdo con el académico, hay factores muy puntuales que hicieron de esta carretera un punto neurálgico de inseguridad, como su ubicación geográfica, la cercanía con Veracruz, estado con altos índices de violencia, y la falta de coordinación entre las autoridades de los distintos niveles de gobierno y los poderes.
Pero, incluso en el contexto actual, que tiene a esa autopista como un foco rojo, de alarma, para transportistas y conductores de todo tipo, el problema puede solucionarse, siempre y cuando exista una estrecha colaboración conjunta entre esas autoridades y representantes del sector empresarial.
La autopista Puebla – Orizaba, una de las principales rutas para el transporte de carga en el país, ya que permite enlazar el centro con el sureste, se ha convertido en un punto crítico de inseguridad para los conductores que la transitan, debido al riesgo de sufrir un asalto, lo cual afecta su trabajo y pone en riesgo su vida.
Al inicio de la actual administración estatal, la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) de Puebla realizó un diagnóstico donde se reconoció que la autopista es un foco rojo, con énfasis en puntos como Esperanza. Ante esto, se han puesto en marcha algunas acciones como los operativos “Cero Robos”, y los patrullajes constantes, con el objetivo de atender esta problemática.
En tanto, los choferes circulan con miedo, incluso, algunos optan por colocar cámaras de seguridad para grabar los viajes y poner alambres en los espejos.
Aunque no existen datos públicos sobre el robo al transporte de carga en México desagregados por autopistas o carreteras, las cifras por estado permiten dimensionar la crisis que se atraviesa en Puebla.
En la última década, el panorama respecto a este ilícito ha cambiado drásticamente. Mientras en 2015 el territorio ocupaba la sexta posición a nivel nacional, actualmente tiene el segundo lugar, solo por debajo del Estado de México, de acuerdo con datos históricos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).
Hace una década, en un año se reportaron solamente 414 atracos a los camiones, pero conforme avanzó el tiempo pudo notarse un alza significativa, al grado de superar a estados como Jalisco, Nuevo León y Morelos.
Tan solo en los primeros siete meses del año en curso se han registrado mil 7 robos, lo que representa un aumento del 143 por ciento, en comparación con 2015, primer año de los datos registrados por parte del SESNSP.
Los casos del año en curso van distribuidos de la siguiente forma: enero, 141; febrero, 128; marzo, 144; abril, 164; mayo, 159; junio, 141, y julio, 130.
Desde la Secretaría de Seguridad Pública se han detectado algunos focos rojos, como la autopista México – Puebla, Puebla – Orizaba y Cuacnopalan – Oaxaca, informó el teniente Raymundo Garduño Hernández, director de Operaciones Especiales de la dependencia estatal.
Sin embargo, para este material periodístico nos enfocaremos únicamente en una: la Puebla – Orizaba, que atraviesa municipios como Amozoc, Acatzingo, Palmarito y Esperanza.
Esta ruta forma parte de la carretera 150D, también llamada México – Puebla – Veracruz, dividida principalmente en el tramo México – Puebla y el subsecuente que conecta con Veracruz.
A decir del especialista de la Universidad Iberoamericana, Simón Alejandro Hernández, existen factores muy específicos que permiten explicar la situación que atraviesa.
Uno de ellos, quizá el principal, es la ubicación. La autopista está en un punto que facilita el movimiento de mercancías entre el centro de México y el puerto de Veracruz, convirtiéndose en un punto clave para el sector empresarial que busca trasladar productos a dicha zona.
Por su conectividad, es un punto atractivo para los delincuentes, ya que es un paso donde se transita mucha mercancía. Históricamente ha funcionado como una principal puerta de entrada y salida para el comercio de México.
Otro tiene que ver con los límites territoriales. Las bandas criminales dedicadas al robo a transportistas han visto una oportunidad en estas zonas, porque pueden esconder las cosas o moverlas fácilmente.
El coordinador de la Clínica Jurídica Minerva Calderón dijo que las personas o bandas dedicadas a este ilícito utilizan todo lo que pueden para evadir la ley.
La delincuencia no respeta, no cruza Veracruz y ya no está delinquiendo, más bien potencia y aprovecha eso para esconderse, para transitar la mercancía de un municipio a otro, de un estado a otro y operar con impunidad,expuso.
Se han abierto accesos ilegales a lo largo de la autopista para interceptar con mayor facilidad a los vehículos y luego huir.
La falta de coordinación entre las autoridades es un tercer factor. El trabajo aislado de las partes involucradas, gobierno federal, gobiernos de Puebla y Veracruz, así como las administraciones municipales, no permite observar el panorama completo. Tal es el caso de las fiscalías locales, que limitan su actuación a nivel territorial.
El especialista dijo que algunas empresas de autotransporte optan por desistir en los procesos judiciales posteriores a un robo o renunciar a las investigaciones por el proceso que esto implica, lo que ha generado que no haya una rendición de cuentas por parte de las instituciones de justicia.
De acuerdo con el teniente Raymundo Garduño Hernández, de la SSP, las regiones de Esperanza y Palmar de Bravo son las que registran mayor incidencia de robo.
No obstante, para tratar de inhibir a los delincuentes se colocarán 218 cámaras de videovigilancia en 60 tramos de la autopista México – Puebla – Orizaba. Informó que ya están los permisos federales y municipales, solo falta la puesta en marcha.
A lo anterior se suman los patrullajes constantes, realizados los siete días de la semana durante las 24 horas del día. Desde su perspectiva, sí se logrará combatir este ilícito y los resultados serán palpables conforme avance el tiempo.
Para los conductores de carga, atravesar el tramo carretero es una actividad de alto riesgo, porque no saben si van a llegar ilesos a sus destinos. Uno de los operadores que recientemente vivió en carne propia un intento de asalto es Alfredo Aguilar.
Según su testimonio, los hechos ocurrieron hace aproximadamente un mes, alrededor de la una de la mañana.
Mientras conducía con normalidad, se percató de que una camioneta RAM negra lo seguía y hacía maniobras para intentar detenerlo, a pesar de que iba con el tráiler vacío, así que no tuvo complicaciones en continuar su camino.
Al percatarse de su habilidad para esquivarlos, los delincuentes incrementaron el nivel de intensidad, cerrándole el paso. Incluso, hicieron uso de unas torretas, como si fueran policías. Sin embargo, afirmó que no se dejó intimidar, porque ya había escuchado que muchos compañeros han sido asaltados de esa forma: por parte de falsos elementos de seguridad pública que montan luces para engañar a los conductores.
Desde su experiencia, ya todo el país es peligroso para circular con mercancía. Dijo que ningún lugar está exento de ser un foco de inseguridad, así que no le queda otra opción más que cuidarse mientras maneja largas horas para cumplir con las tareas de su empleo.
Yo digo que ahorita (la inseguridad) ya es a nivel nacional, ya no hay un lugar en específico. Antes era un lugar exacto que decías ‘sabes qué, pues en tal lado a tales horas, pues está pesado el tramo’, pero ahorita ya es en todos lados. Nosotros la transitamos diario (la autopista Puebla – Orizaba), venimos de acá de la parte de Guadalupe Victoria, ubicada en el norte, y la verdad después de las 10, 11 de la noche ya está muy pesado,subrayó.
Por separado, Daniel Morales y David Aguilar, conductores de vehículos pesados que llevan años dedicándose a este oficio, coincidieron en que anteriormente podían manejar en cualquier carretera a la una, dos, tres de la mañana, sin sentirse en riesgo.
En la actualidad, hacerlo podría costarles la vida, pues ha escuchado casos de compañeros que han sufrido atracos y fueron abandonados en lugares desconocidos y golpeados, sin contar con los casos de desaparecidos.
Antes uno podía circular y pararse a descansar en cualquier parte, pero hoy en día ya no, donde te pares, todo es malo. Ese es el riesgo que corre uno, más en esta zona,comentó Daniel Morales.
Bajo esas nuevas condiciones de inseguridad, han optado por circular lo menos posible de noche, colocar alambres en los espejos – donde normalmente suelen colgarse los delincuentes para intentar romper los vidrios – y poner cámaras de seguridad.
Otra práctica muy recurrente de los criminales es lanzar piedras para ponchar las llantas o dañar los vidrios.
En voz del especialista de la Ibero, esta situación podría cambiar en un mediano o largo plazo, pero necesitará de una estrecha colaboración conjunta entre autoridades municipales, estatales, federales y representantes del sector empresarial.
Los involucrados en el asunto deben mejorar las políticas públicas, para determinar cuántos casos delictivos se procesan, si se tienen reuniones periódicas para evaluarlas y si se observan los resultados.
Advirtió que, en caso de no tomarse las medidas adecuadas, existe la posibilidad de que la situación se agrave, al grado de que se empezarán a ver peleas entre grupos criminales que se disputen el control, lo que en consecuencia provocará otros delitos.
En caso de no ser así, se corre el riesgo de que estos fenómenos se pueden profundizar y diversificar. Entonces, estos grupos, que han logrado cierto control territorial, cierta facilidad para delinquir, vayan ampliando sus actividades o empiecen a generar disputas con otros grupos,alertó.
Para disminuir las probabilidades de vivir este ilícito, se recomienda revisar la unidad antes de salir – con el fin de no tener motivos para detenerse -, evitar estacionarse en sitios poco transitados, preferentemente hacerlo cerca de donde haya patrullas, en caso de poder, o circular en convoy.
También se puede hacer uso del programa “Escalón” de la Guardia Nacional, un operativo que escolta caravanas de vehículos de carga en tramos carreteros de alto riesgo, con el fin de reducir los asaltos y robos. En tanto, los camioneros también piden que existan más rondines por parte de la autoridad y que los policías, principalmente los elementos de la Guardia Nacional, no permanezcan solamente en puntos fijos.