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El Gobierno ruso estudia propuestas para obligar a las grandes empresas exportadoras a convertir a rublos hasta el 80% de sus tenencias de divisas a rublos de manera forzosa. Se trata de un vago intento por contener el derrumbe de la cotización de la divisa con respecto al dólar.
El régimen monetario que había anunciado el Gobierno de Vladimir Putin hacia el comienzo de la guerra en Ucrania parece tambalear, debido a que el principal sustento para que el Banco Central ruso pudiera fijar una partida de 5.000 rublos por onza de oro para la compra era la intervención de los productores locales, pero esto tiene un cierto límite.
Temiendo la discontinuidad del régimen, los mercados llevaron a cabo un profundo ataque especulativo contra el rublo que desestabilizó completamente su cotización respecto al dólar.
La paridad cambiaria llegó a un máximo de hasta 100 rublos por dólar entre el 11 y el 13 de agosto, y más tarde se estabilizó en torno a las 94 unidades. Son los valores más elevados registrados desde el 25 de marzo de 2022, aunque todavía muy por debajo del récord histórico de 134 rublos por dólar alcanzado el 11 de marzo de ese mismo año, tras el estallido de la guerra.
Presionado por los gastos extraordinarios que demanda el conflicto bélico, el Gobierno de Putin se queda sin herramientas convencionales para contener la corrida y estudia la introducción de severos controles sobre la cuenta capital del país.
Entre otras alternativas, el Gobierno ruso estudia la posibilidad de imponer un cambio forzoso de divisas a rublos por hasta el 80% de las tenencias de las empresas exportadoras más grandes del país, la mayor parte de las mismas vinculadas al sector energético.
También se baraja la posibilidad de lisa y llanamente decretar la prohibición del pago de dividendos a empresas en el extranjero y la extensión forzada de préstamos para postergar obligaciones en divisas, medidas similares a las que tienen vigencia en Argentina y Venezuela.
Por otra parte, se estudia una fuerte reducción de todos los subsidios que pudieran aplicarse sobre las importaciones, y la instauración de un cepo cambiario para limitar la compra y venta de divisas.
El Banco Central de Rusia respondió a la tensión cambiaria por medio de un nuevo aumento de la tasa de política monetaria del 8% al 12% nominal anual, el valor más importante desde marzo de 2022.
La tasa de inflación de Rusia todavía sigue apostada por debajo del 4,5% interanual según el último dato correspondiente al mes de julio, pero prácticamente se duplicó con respecto al valor de abril.