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Por Chester Hernández.
Tehuacán, Puebla. — La administración del presidente municipal Alejandro Barroso ha caído en una espiral de incumplimientos, opacidad y abandono, según denuncias de ciudadanos, comerciantes y líderes sociales de la región. Uno de los casos más graves es el del mercado La Purísima, que se encuentra en condiciones deplorables debido a la falta de mantenimiento por parte del ayuntamiento.
Pese a los compromisos adquiridos con líderes del mercado y con la administradora María de Lourdes Gallardo, Barroso ha ignorado los acuerdos establecidos con la Secretaría de Gobernación estatal. El inmueble no ha sido pintado, no se ha fumigado ni se le ha brindado ningún tipo de atención básica. Las condiciones insalubres ponen en riesgo a comerciantes y consumidores, y evidencian el abandono de las responsabilidades municipales.
De acuerdo con testimonios recabados, el alcalde ha optado por manipular medios de comunicación locales mediante convenios de publicidad, utilizándolos como herramientas para silenciar las críticas y atacar a opositores. El caso más reciente es el del líder Carlos Talavera, a quien se ha intentado desacreditar públicamente por señalar las irregularidades del gobierno municipal.
Transportistas, comerciantes, vendedores ambulantes y habitantes de colonias populares, como las llamadas “cuapeñitas”, han comenzado a organizarse para realizar una mega manifestación en contra del edil. Denuncian no solo el abandono de la obra pública y la falta de seguridad, sino también una creciente complicidad de la administración con el crimen organizado.
En Tehuacán, los robos de vehículos, el huachicol y otros delitos han ido en aumento, mientras las autoridades municipales parecen mirar hacia otro lado. De hecho, según fuentes estatales, el municipio se encuentra ya identificado dentro de un atlas delictivo, lo que refuerza las sospechas sobre los presuntos vínculos entre la administración de Barroso y actividades ilícitas.
A menos de un año para el fin de su gestión, Alejandro Barroso deja tras de sí una administración marcada por el descontento ciudadano, el deterioro de los servicios públicos y una creciente sombra de corrupción.