Cierran “Mamitas”: golpe a la red de giros negros tolerados en Puebla

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Por Chéster Hernández

Durante años, bajo el disfraz de centro nocturno y supuesto espacio de entretenimiento, el bar “Mamitas” operó en la ciudad de Puebla señalado constantemente por actividades ligadas a la prostitución y presuntos actos de trata de personas. Hoy, tras meses cerrado y luego de diversos operativos y presiones, todo apunta a que ese establecimiento no volverá a abrir sus puertas, representando un duro golpe para su propietario, Javier Milián Mora.

Milián Mora no solo es conocido por ser dueño del portal digital #Capital, también mantiene negocios como los gimnasios Kompter, mientras construyó una red de establecimientos nocturnos que durante años operaron bajo la mirada complaciente de distintas autoridades municipales y estatales.

No es el único caso. Hace meses también cerró “Tribulus”, un antro disfrazado de restaurante donde, según diversas denuncias ciudadanas, se ejercía la prostitución de manera abierta. Ambos sitios eran señalados constantemente por vecinos y comerciantes de la zona, quienes acusaban desorden, corrupción y presunta protección oficial.

Fuentes cercanas aseguran que Javier Milián entiende perfectamente que un “buen acuerdo” resulta más conveniente que volver a enfrentar la cárcel, luego de antecedentes que ya lo colocaron en el ojo público. Sin embargo, más allá del cierre de estos establecimientos, la pregunta de fondo sigue sin respuesta: ¿quién permitió durante tanto tiempo la operación de estos negocios?

Mientras tanto, las autoridades de la llamada “capital imparable” continúan bajo sospecha. Ciudadanos cuestionan cómo este tipo de giros negros pudieron funcionar durante años en plena ciudad de Puebla sin inspecciones contundentes, clausuras definitivas o investigaciones serias. Las acusaciones sobre supuestos “viáticos revolucionarios” y acuerdos bajo la mesa siguen alimentando la percepción de corrupción e impunidad.

El alcalde José Chedraui, quien suele mostrarse públicamente con un discurso moralista y cercano a los valores familiares, enfrenta ahora cuestionamientos directos sobre la permisividad de su administración frente a este tipo de negocios. Porque mientras se presume orden y legalidad, en las calles los poblanos siguen viendo cómo los centros ligados al vicio y la explotación operan hasta que el escándalo se vuelve imposible de ocultar.

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