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Por Chester Hernández.
En un violento enfrentamiento ocurrido la madrugada del pasado domingo en San Ramón, Puebla, un grupo armado irrumpió en un centro de rehabilitación y liberó a 45 individuos conocidos como «Tazos dorados», quienes se encontraban bajo tratamiento en el lugar. El suceso, que dejó al custodio de la entrada golpeado, ha desatado preocupación entre la comunidad local, aunque las autoridades informaron que no se registraron heridos de gravedad.
Alrededor de diez sujetos, fuertemente armados, llegaron al inmueble ubicado en las calles principales de la zona y, sin mediar palabra, sometieron al personal de seguridad. El custodio que estaba de turno fue golpeado en el rostro durante el asalto, aunque su condición no reviste mayor gravedad. Tras neutralizar a los pocos miembros de seguridad que intentaron oponerse, los agresores liberaron a los internos, quienes al parecer eran los objetivos principales del ataque.
Según versiones extraoficiales, la razón de la incursión se debió a que los agresores buscaban a dos individuos conocidos como «los hermosos Tazos dorados», quienes al parecer tenían un rol destacado dentro del centro y se encontraban recluidos desde hace varias semanas. La operación fue descrita por los testigos como precisa y rápida, pues en cuestión de minutos los agresores lograron escapar del lugar.
El ataque, que se produjo bajo el enigmático grito de «Lucas 14:23», hace referencia a un versículo bíblico que habla sobre la invitación a la cena del Señor: “Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa”. Esto ha llevado a especulaciones sobre la posible motivación espiritual o religiosa detrás de la operación.
Por su parte, las autoridades locales han abierto una investigación para esclarecer los motivos del asalto, y se encuentran realizando operativos en la zona para dar con los responsables. La liberación de los 45 «Tazos dorados», quienes aún no han sido localizados, ha dejado a la comunidad inquieta, pues muchos temen que se trate de un conflicto de bandas con intereses dentro del mundo de la rehabilitación y la espiritualidad.
La patrulla espiritual, un grupo de voluntarios encargados de velar por el bienestar de los internos y la seguridad en el centro, no pudo evitar el ataque, aunque se encuentra trabajando con las autoridades para intentar recuperar a los liberados. Por el momento, la situación sigue bajo investigación y las fuerzas de seguridad han intensificado su presencia en las calles de San Ramón para evitar futuros enfrentamientos.

