Día de las Madres: entre el homenaje y la hipocresía

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Por Chéster Hernández.

Este 10 de mayo, millones de mexicanos celebran a la llamada “reina del hogar”, la mujer que durante generaciones ha sostenido a las familias con esfuerzo, sacrificio y amor incondicional. La madre ocupa un lugar central dentro del hogar mexicano; es consejera, trabajadora, enfermera, cocinera y muchas veces el verdadero pilar de la familia. Sin embargo, detrás de los discursos emotivos, los regalos improvisados y las publicaciones en redes sociales, también existe una enorme dosis de incongruencia.

Cada año se repite la misma escena: hijos que aseguran amar profundamente a su madre, pero que terminan regalándole artículos domésticos como licuadoras, planchas, vasos, jarras o utensilios de cocina. Regalos que, lejos de reconocerla como persona, parecen recordarles que su papel sigue reducido al trabajo dentro del hogar. Como si el premio por años de entrega fuera continuar sirviendo a los demás.

Lo más indignante es que todavía existen familias donde, incluso en su día, la madre termina cocinando el gran banquete para hijos y nietos. Mientras todos festejan, ella trabaja. Mientras los demás descansan, ella sigue atendiendo la mesa. Un absurdo disfrazado de tradición que evidencia cuánto falta por entender el verdadero valor de una madre.

El Día de las Madres no debería convertirse en una fecha de compromiso ni en una excusa comercial. Debería ser una oportunidad para agradecer de verdad a esa mujer que acompañó a sus hijos desde la infancia hasta la adultez, muchas veces dejando de lado sus propios sueños y necesidades.

A la mamá, a la jefa, a la patrona del hogar, hay que celebrarla como merece: llevándola a comer, consintiéndola, regalándole algo pensado especialmente para ella. Un vestido, unos zapatos, una joya, un bolso o simplemente un momento de tranquilidad y cariño sincero tienen mucho más valor que cualquier aparato doméstico.

Hoy es día de reconocer a todas las mujeres que han dado su vida por sus familias. Felicidades para quienes aún tienen la fortuna de abrazar a su madre. Y para ciertos políticos que actúan sin sensibilidad, sin respeto y sin vergüenza, quizá también sea momento de que consigan una.

Para tener aunque sea poquita madre.

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