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Así lo dice La Mont
Purgas: Donald Trump está llevando a cabo una extraordinaria purga de la élite burocrática del gobierno. Está descabezando a diestra y siniestra los mandos superiores de la burocracia, para colocar ahí exclusivamente a empleados “trumpistas puros y leales”, sin importar si son o no aptos para desempeñar el cargo. La purga busca no sólo premiar a incondicionales, sino debilitar a las agencias reguladoras, que al perder poder e influencia, le dejan a Trump un mayor campo de maniobra donde corporaciones tendrán libre mercado para las grandes acumulaciones de capital y serán las que realmente controlen la esencia de la política interna, en donde lo principal será “quien consigue qué cuándo y cómo”. En ese “Deep State” (Estado profundo) los impuestos serán mínimos para que los ganadores maximicen sus ganancias y los perdedores no sobrevivan. Ese Estado será el ideal para su gran consejero, el multimillonario Elon Musk. El ámbito internacional es el campo ideal para que opere Donald Trump. Ahì el “Arte de la negociación”, (título del libro de Trump) es la guía para negociar entre potencias excluyendo a los débiles. Tal es el caso de la guerra en Ucrania, donde Trump desea ponerle fin, pues ya no existe esa URSS que se suponía que Estados Unidos y la OTAN debían contener. La Rusia de Putin ya no amenaza al capitalismo ni pone en riesgo el predominio de Estados Unidos y ahora puede ser aliado de Trump Desde la perspectiva de Trump, “la política internacional es un campo donde se distribuyen oportunidades de negocios, incluso de expansionismo territorial para Estados Unidos”, pues entre broma y guasa Trump expresa su deseo de incorporar a Estados Unidos Canadá, Groenlandia, el Canal de Panamá y de paso el Golfo de México, si nos dejamos. Está por verse hasta dónde avanza Trump en lo interno, de qué manera afectara a México y cómo debemos reaccionar para proteger nuestra soberanía durante estos cuatro años.

Presencia China: El primer puerto que China construye en Latinoamérica está en Perú, es el puerto de Chancay, a cargo de la naviera china Cosco. Los chinos lo pronuncian casi como “Shanghái”, pero no está en China sino en Perú, a 75 kilómetros de Lima y se convertirá en el primer gran centro logístico chino para la vertiente del Océano Pacífico de Latinoamérica. Es el único puerto de la naviera Cosco, para el acceso de mercancías chinas a Sudamérica, a través de Chancay. La infraestructura supone una inversión de 3,000 millones de dólares, un pelo de gato para la economía china. El puerto de Chancay será una de las principales conexiones de China con todos los países de la costa oeste de Sudamérica, un puente de acceso para el creciente comercio de mercancías de Asia con Latinoamérica. A través de la sociedad Terminales Portuarios Chancay, la empresa china Cosco Shipping Ports destinó una inversión inicial de 1,200 millones de dólares para la primera fase del proyecto, la construcción de nuevos diques para ganar terreno al mar y lograr una mayor profundidad de 16 metros y superficie para operar un millón de contenedores anuales.El principal interés de China está en los minerales, el mayor sector exportador peruano y el puerto de Chancay será el principal puerto de salida hacia China. Los fletes de regreso transportarán manufacturas chinas, para Perú y para toda Latinoamérica.
Terminales: empresa china Cosco Shipping Ports se creó con 225 millones de dólares, con el 60% de Terminales Portuarios Chancay en 2019, compartiendo sociedad con la minera peruana Volcan, que posee el 40% restante. Se trata del primer puerto que la gran naviera estatal china controlará en su integridad en el Hemisferio Occidental, con presencia en el puerto de Seattle, en Estados Unidos, que se limita a la explotación de una terminal. Chancay, de diez kilómetros cuadrados de extensión, incluye un complejo de ingreso, un túnel viaducto subterráneo y una zona operativa portuaria. Esta zona operativa tendrá un terminal de contenedores con dos muelles y una terminal de carga a granel, carga general y carga rodante con otros dos muelles. La inversión china, es un ejemplo de la “diplomacia de chequera”, un concepto que se refiere al empleo de fuertes inversiones o préstamos para establecer relaciones favorables a China, con países que ocupen territorios estratégicos en regiones de interés geopolítico para. Aunque una infraestructura como la de Chancay es de interés para Perú, este puede verse obligado a devolver el favor de otras maneras, como permitir la explotación de sus recursos minerales, uno de los principales objetivos de China. Al margen de las disposiciones internas chinas, que obligan a sus empresas con terminales portuarias en el resto del mundo a acoger a la armada de guerra en caso necesario. Esta creciente influencia china en Latinoamerica preocupa a Trump, durante su primera administración, su vicepresidente, Mike Pence, advirtió a los países latinoamericanos que las inversiones chinas son una amenaza, al establecer una excesiva dependencia de lazos comerciales y crediticios con China. En 2019, el almirante Craig Faller, jefe del Comando Sur, alertó que en el futuro “China podría usar su control de puertos de aguas profundas en el Hemisferio Occidental para aumentar su posición operacional global”

