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Por Chester Hernández.
Recientemente, se dio a conocer que grupos antagónicos a la Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) están intentando tomar el control de esta máxima casa de estudios. Lamentablemente, no es la primera vez que estos grupos lanzan su ataque de forma encubierta, como ya lo hicieron en el pasado con la Universidad Autónoma de Chapingo, apoderándose de ella mediante grupos porriles. En esa ocasión, utilizaron el mismo método que ahora emplean en la BUAP: la manipulación de estudiantes y el uso de violencia para tomar el control.
Lo que resulta alarmante es la falta de transparencia en sus acciones. Recientemente, se distribuyeron avisos anónimos provenientes, supuestamente, de la Asamblea General de Estudiantes de la BUAP. Sin embargo, estos mensajes no tienen validez alguna debido a la opacidad de sus emisores. La sociedad no concede credibilidad a quienes actúan en las sombras, sin revelar sus nombres ni mostrar sus rostros. Si realmente su lucha fuera genuina, no tendrían nada que esconder y, por tanto, deberían dar la cara en lugar de esconderse detrás de un paliacate o de panfletos sin firma.
Es fundamental que la comunidad universitaria y la sociedad en general rechacen este tipo de acciones encubiertas. La BUAP ha sido, es y debe seguir siendo un espacio de libertad, conocimiento y democracia, y no puede caer en manos de grupos ajenos con intereses ajenos a la educación y el bienestar de los estudiantes. La defensa de la autonomía universitaria es más importante que nunca. No podemos permitir que, bajo el disfraz de movimientos estudiantiles, se traten de imponer agendas que van en contra de los principios que deben regir a nuestra universidad.
No a la intromisión de antorcha campesina en la buap.

