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Por Chester Hernández.
En un contexto de creciente desilusión ciudadana y escándalos de corrupción, el presidente municipal de Amozoc, Mario de la Rosa Romero, se encuentra en el centro de una polémica que pone en evidencia la impunidad en la administración pública. La Auditoría Superior del Estado ha señalado a de la Rosa Romero por un daño patrimonial de $16,882,923, una cifra que refleja una gestión opaca y cuestionable en el uso de recursos públicos.
A pesar de las irregularidades detectadas y el monto significativo del daño, la protección que parece recibir de la Auditoría Superior del Estado plantea serias dudas sobre la efectividad de los mecanismos de control y rendición de cuentas en la región. Esta protección no solo pone en entredicho la integridad de las instituciones encargadas de supervisar el manejo de los recursos, sino que también genera un sentimiento generalizado de injusticia entre los ciudadanos de Amozoc.
La administración de de la Rosa Romero ha sido particularmente criticada por la falta de atención a aspectos fundamentales del bienestar comunitario. Las calles de Amozoc, una vez prometidas como objeto de renovación y mejora, se encuentran en un estado deplorable, reflejando el abandono y la negligencia en la ejecución de proyectos de infraestructura. La inseguridad, que afecta gravemente a los residentes, y la escasez de obra pública evidencian una gestión deficiente que parece haber priorizado intereses particulares sobre el bienestar de la comunidad.
Una inquietud que persiste en la opinión pública es la posibilidad de que parte del dinero desviado haya terminado en manos de grupos o entidades ajenas a las necesidades reales del municipio, como es el caso de la organización religiosa “La Luz del Mundo”. Aunque esta sospecha no ha sido confirmada oficialmente, la falta de transparencia y las irregularidades financieras alimentan la percepción de que los recursos destinados a mejorar las condiciones de vida en Amozoc han sido malversados.
Es imperativo que se realice una investigación exhaustiva y transparente sobre el destino de los fondos públicos y que se tomen medidas firmes para garantizar que quienes han abusado de su posición de poder rindan cuentas por sus acciones. La ciudadanía de Amozoc merece respuestas claras y justicia para poder confiar nuevamente en sus instituciones y en el compromiso de sus líderes con el bienestar de la comunidad.