La seguridad en las zonas arqueológicas de Puebla: una deuda urgente

Loading

Por Chéster Hernández
Los hechos ocurridos el día de ayer en Teotihuacán, donde un acto violento dejó personas heridas y víctimas mortales a manos de un extranjero, no solo estremecen a la opinión pública, sino que también obligan a una reflexión inmediata y profunda sobre las condiciones de seguridad en todos los sitios patrimoniales del país. Puebla no puede ni debe quedar al margen de esta discusión.
Las zonas arqueológicas del estado representan mucho más que vestigios históricos: son espacios de identidad, de memoria colectiva y de atracción turística. Sin embargo, esa relevancia contrasta con una realidad incómoda: la falta de protocolos de seguridad claros, actualizados y eficaces que garanticen la integridad de quienes las visitan.
Resulta preocupante que, pese a los antecedentes de incidentes en distintos puntos del país, la revisión de medidas preventivas no sea una práctica constante, sino reactiva. Es decir, se actúa solo después de que ocurre una tragedia. Este enfoque no solo es irresponsable, sino que pone en evidencia una preocupante negligencia institucional.
En Puebla, sitios como Cholula, Cantona o Yohualichan reciben diariamente a visitantes nacionales y extranjeros. No obstante, surge una pregunta inevitable: ¿están realmente preparados estos espacios para responder ante una situación de emergencia? ¿Existe personal capacitado, protocolos de evacuación claros, vigilancia suficiente y coordinación con cuerpos de seguridad?
La respuesta, en muchos casos, es incierta. Y esa incertidumbre es, en sí misma, un riesgo.
La seguridad en zonas arqueológicas no debe limitarse a la presencia simbólica de vigilancia o a medidas superficiales. Se requiere una estrategia integral que contemple desde el control de accesos hasta la capacitación continua del personal, el uso de tecnología y la coordinación efectiva con autoridades locales y federales.
Ignorar esta necesidad sería un error grave. Lo ocurrido en Teotihuacán no es un hecho aislado que deba olvidarse con el paso de los días; es una advertencia clara de lo que puede suceder cuando la prevención no es una prioridad.
Las autoridades culturales y de seguridad en Puebla tienen la responsabilidad inmediata de revisar, evaluar y fortalecer los protocolos en todas las zonas arqueológicas del estado. No se trata de generar alarma, sino de actuar con seriedad y previsión.
Porque cuando se pone en riesgo la vida de las personas, la omisión también es una forma de responsabilidad.

Entradas Destacadas