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Por Yearín flores.
Lo contratan para un show y termina señalando a un asaltante
Acatzingo, Puebla.– Lo que debía ser una tarde de risas y entretenimiento infantil terminó convirtiéndose en una escena digna de una crónica policiaca. El conocido payasito poblano “Talachitas Talachas” fue víctima de un engaño y una agresión tras ser contratado para un show en la comunidad de Progreso de Juárez, perteneciente al municipio de Acatzingo. La familia que lo contrató no solo se negó a pagarle lo acordado, sino que además uno de sus integrantes ha sido identificado en redes sociales como presunto asaltante armado.
El hecho ocurrió hace algunos días y fue documentado por el propio artista urbano, quien subió un video a TikTok para denunciar públicamente el abuso. En el material, se observa cómo los contratantes se niegan a cubrir el monto total del evento, alegando de manera absurda que el precio era “excesivo”, pese a que ya lo habían pactado con anticipación. La discusión escaló hasta el punto de evidenciar violencia verbal y una actitud amenazante por parte de los agresores.
Pero lo más grave vino después: usuarios en redes sociales identificaron a uno de los hombres que aparece en el video como presunto responsable de un reciente asalto a mano armada en una tienda de abarrotes en Acatzingo. Las imágenes del sujeto ya circulan ampliamente en internet, acompañadas de testimonios que lo vinculan directamente con el atraco.
Este hecho ha desatado indignación entre la ciudadanía, no solo por el abuso contra un trabajador del entretenimiento que buscaba ganarse la vida honestamente, sino por la impunidad con la que presuntos delincuentes operan a plena luz del día y con total descaro. No basta con estafar a un artista; también se tiene evidencia de que uno de los implicados representa una amenaza para la comunidad.
El caso del payasito Talachitas ha puesto en evidencia el nivel de descomposición social y la urgente necesidad de que las autoridades locales tomen cartas en el asunto. No es posible que los trabajadores sean víctimas no solo de incumplimientos y agresiones, sino que además terminen siendo testigos involuntarios de hechos delictivos.
La pregunta es obligada: ¿qué está haciendo la autoridad municipal y la policía en Acatzingo para frenar este tipo de actos? ¿Se va a esperar a que ocurra una tragedia mayor para intervenir? Este caso no debe quedar en el anecdotario de redes sociales; debe ser investigado con seriedad y llevarse ante la justicia a quienes, bajo la máscara de una fiesta infantil, esconden un historial de violencia y criminalidad.
La voz del pueblo, a través de redes sociales, ya ha hablado. Ahora le toca responder a la ley.