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Por Chéster Hernández
Puebla, Pue. Mientras el gobierno municipal encabezado por Pepe Chedraui parece más ocupado en permitir la proliferación de cantinas al aire libre en la unidad habitacional San Bartolo, los vecinos continúan enfrentando por su cuenta la creciente ola de inseguridad que azota esta zona del sur de la capital poblana.
La mañana de este miércoles, habitantes de la Sección C lograron detener a un presunto delincuente que, según testigos, se encontraba cometiendo actos ilícitos dentro de la unidad habitacional. Ante la desesperación provocada por la constante ausencia de vigilancia y la falta de respuesta de las autoridades, los vecinos sometieron al sujeto, lo amarraron a un poste y estuvieron a punto de lincharlo.
El hecho refleja el nivel de hartazgo social que existe en San Bartolo, donde los ciudadanos aseguran que todos los días deben enfrentarse a robos, asaltos y diversos delitos sin que exista una estrategia efectiva de seguridad por parte del Ayuntamiento de Puebla.
A la delincuencia se suma otro problema que los habitantes denuncian desde hace meses: la deficiente infraestructura urbana. Calles y andadores permanecen en penumbras debido a la falta de alumbrado público, situación que facilita la operación de los delincuentes y pone en riesgo a cientos de familias.
La indignación vecinal crece al considerar que, mientras la inseguridad se mantiene fuera de control, el gobierno municipal ha sido señalado por permitir actividades que generan consumo de alcohol en espacios públicos, de nada sirve que hagan operativos los quiten hoy y mañana luego de un arreglo con el titular de gobernación continúan en la calle vendiendo bebidas embriagantes, en lugar de atender una de las principales demandas ciudadanas: garantizar la seguridad de quienes viven en la zona.
Los habitantes cuestionan además la capacidad operativa de la corporación policial municipal y exigen una revisión profunda de los elementos encargados de proteger a la ciudadanía. Para muchos vecinos, la realidad es contundente: en San Bartolo la seguridad pública parece haber sido abandonada, obligando a los ciudadanos a convertirse en vigilantes y policías de sus propias calles.
La detención del presunto ladrón es apenas un síntoma de una problemática mayor que evidencia el fracaso de las autoridades para contener la delincuencia. Mientras no existan acciones concretas y resultados visibles, los habitantes de San Bartolo seguirán enfrentando solos una batalla diaria contra la inseguridad.

