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Por Chéster Hernández.
Detienen a presunta secuestradora de #Atlixco, Francesca Solimán Minuti, tras más de una década prófuga; fue detenida. Persisten dudas sobre el desenlace judicial por ser la nieta de la marca de los cafés The Italian e hija de la dueña de los helados Topolino de Atlixco.
Luego de permanecer prófuga de la justicia durante más de 12 años, Franchesca Solimán Minuti fue detenida por su presunta participación en el delito de secuestro agravado, en un caso que ha generado indignación y cuestionamientos sobre la actuación de las autoridades encargadas de procurar e impartir justicia.
Así lo dice Puebla dio a conocer este caso desde el 6 de junio de este año.
De acuerdo con la información disponible, hasta el momento suman cinco personas detenidas relacionadas con los hechos ocurridos en 2014: Milton Morris, Marco Vinicio Gómez, Alejandro Adame Negrete y Ángel Flores Chávez, los cuales purgan una sentencia en San Miguel.
Sin embargo, la captura de quien es señalada como la presunta líder criminal de la organización representa uno de los acontecimientos más relevantes dentro de una investigación que durante años avanzó entre señalamientos de irregularidades, retrasos y supuestas influencias que habrían favorecido la evasión de la justicia.
Casualmente, esta mujer escapó de la Fiscalía del Estado en épocas del fiscal Carrancá Bourget.
Los hechos ocurrieron el 20 de febrero de 2014, cuando la hoy detenida y su banda secuestraron a un joven empresario de Chipilo, por el cual pedían un rescate de 5 millones de pesos.
La detención reabre el debate sobre la capacidad de las instituciones para actuar con independencia y firmeza frente a casos de alto impacto social.
Además, si los hechos ocurrieron en el distrito de Puebla, ¿por qué se está llevando a cabo el proceso judicial en Ciudad Serdán? Diversos sectores de la opinión pública cuestionan cómo fue posible que una persona buscada por un delito tan grave permaneciera fuera del alcance de las autoridades durante más de una década.
Cuando esta se paseaba por el municipio de Atlixco y otras zonas de la ciudad de Puebla.
¿A qué autoridad le estaban pagando una renta para que esta mujer no fuera detenida, a pesar de que contaba con una orden de aprehensión?
Ahora la atención se centra en el proceso judicial que seguirá a esta captura. Los poblanos exigen que el caso sea conducido con estricto apego a la ley, transparencia y sin privilegios de ninguna naturaleza. La demanda social es clara: que las investigaciones lleguen hasta sus últimas consecuencias y que cualquier resolución esté sustentada exclusivamente en las pruebas y en el marco jurídico vigente.
Más allá de la detención, el verdadero reto para las autoridades será demostrar que en Puebla no existe espacio para la impunidad y la corrupción. El proceso que inicia será una prueba para la Fiscalía, los jueces y todo el sistema de justicia, que hoy se encuentra bajo el escrutinio público.
La sociedad espera que este caso no se convierta en otro episodio de controversia o sospechas de corrupción como en el pasado, cuando la detuvieron y, casualmente, se escapó de la Fiscalía, sino en un ejemplo de que la ley puede aplicarse de manera imparcial, sin importar la posición social, económica o los vínculos de las personas involucradas.

