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Por Chester Hernández La Fiscalía General del Estado de Puebla ha confirmado que Adela Guadalupe Castellanos, quien se desempeñaba como titular del Sistema Municipal para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) de Calpan, recibió tres disparos y falleció a causa de una lesión en el tórax. El trágico incidente ha conmocionado a la comunidad local y ha generado una serie de interrogantes sobre las circunstancias que rodean este caso.
El lugar del crimen fue escenario de una escena inquietante: se encontraron 63 casquillos de bala, lo que indica un nivel de violencia considerable y una posible ejecución. La Fiscalía ha iniciado una investigación sobre el homicidio, abordándolo con una perspectiva de género para determinar si el crimen pudo estar relacionado con factores de violencia de género.
El principal sospechoso en este caso es el actual presidente municipal de Calpan, una figura de gran relevancia en la región. La relación del sospechoso con la víctima y el contexto en el que se produjo el asesinato están siendo examinados detenidamente para esclarecer los motivos y circunstancias del crimen.
Las autoridades han llamado a la calma y a la colaboración de la comunidad para avanzar en la investigación, que se encuentra en una etapa crucial para esclarecer los hechos y garantizar que se haga justicia. La muerte de Adela Guadalupe Castellanos es un recordatorio doloroso de los desafíos persistentes en la lucha contra la violencia y el crimen en la región.
