La cobardía no tiene micrófono

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Por Chester Hernández.

Alguien conoce a este sujeto de nombre Fernando Hernández, ya que es un sujeto que raya en la bajeza y el oportunismo, un personaje sin nombre dentro de los medios de comunicación de Puebla—porque no merece ser citado— has utilizado un micrófono para atacar no ideas ni propuestas, sino la vida personal de una mujer. Como bien lo dijo el gobernador Alejandro Armenta, hablar mal de una mujer desde un espacio público no solo es cobarde, sino absolutamente canalla.

Los comunicadores con ética entendemos que la vida privada no se toca. Nuestro oficio no es el del chisme ni la calumnia, sino el de informar con responsabilidad. 

Asi lo dice Puebla, ha mantenido una línea crítica y periodística ha enfrentado regímenes autoritarios, censura y amenazas, sin nunca recurrir a las bajezas que hoy algunos disfrazan de “libertad de expresión”.

Enfrentamos a un Rafael Moreno Valle en vida así como a Miguel Barbosa siempre con la verdad en la mano y no con lambisconerías a cambio de un chayote como otros. 

Puebla es tierra de caballeros, de periodistas valientes, de mujeres que no necesitan permiso para alzar la voz. Y sí, también es tierra de hocicones y cobardes que se esconden tras un micrófono para denigrar, porque no tienen ni el valor ni la capacidad para debatir de frente.

Quien agrede a una mujer en público revela más de sí mismo que de su víctima. Gabriela “La Bonita” Sánchez no necesita defensores, pero hoy más que nunca es justo decirlo: ya ganó, porque ser mujer, en un medio aún hostil y machista, es en sí un acto de resistencia. Y eso merece respeto.

Hoy más que nunca, el micrófono debe usarse para construir, no para destruir. Que se escuche claro: la cobardía no es periodismo.

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