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Por Chéster Hernández
Huejotzingo, Puebla.– La administración municipal encabezada por Roberto Solís atraviesa una de sus peores crisis. Lejos de cumplir las promesas de seguridad y desarrollo, el municipio enfrenta una alarmante ola de violencia e impunidad que mantiene a los habitantes en constante temor. Asaltos, robo de vehículos, secuestros y presuntos vínculos con el narcotráfico forman parte del oscuro panorama que deja este gobierno fallido.
El incremento en el robo de automóviles y autopartes ha encendido las alarmas entre la población. Vecinos de distintas colonias y juntas auxiliares aseguran que la policía municipal actúa con negligencia e incluso con complicidad. “Aquí ya no se puede salir tranquilo; los asaltos ocurren a plena luz del día y nadie hace nada”, lamentó una comerciante del centro de Huejotzingo, quien pidió mantener el anonimato por temor a represalias.
A la violencia se suma la corrupción. Diversos testimonios apuntan a que familiares del alcalde Roberto Solís ocupan cargos estratégicos dentro del ayuntamiento o han sido favorecidos con contratos y concesiones públicas. Esta red de nepotismo y opacidad ha provocado un profundo malestar social y ha desgastado la confianza de los ciudadanos en sus autoridades.
Ante esta situación, organizaciones civiles y líderes vecinales han exigido la destitución inmediata del alcalde y la instalación de un consejo ciudadano temporal que asuma la administración del municipio. Asimismo, demandan la intervención de la Auditoría Superior del Estado y de la Fiscalía Anticorrupción para investigar el manejo de los recursos públicos y sancionar las irregularidades detectadas.
Huejotzingo, antaño símbolo de progreso y orgullo poblano, hoy luce deteriorado, con calles inseguras, servicios deficientes y un gobierno ausente. “Urge lavarle la cara a Huejotzingo”, coinciden los ciudadanos, cansados de promesas vacías y de un alcalde más preocupado por su imagen que por resolver los problemas de la gente.
Mientras tanto, Roberto Solís guarda silencio. Su falta de respuestas y acciones efectivas confirma lo que los habitantes ya saben: Huejotzingo está en manos de un gobierno incapaz, indiferente y hundido en la corrupción.
