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Por Chester Hernández
En pleno Centro Histórico de Puebla, sobre la 7 Oriente, opera el bar Fobia Social Club, un establecimiento que —según vecinos y asistentes entrevistados— permanece abierto hasta las cinco de la mañana, con música a un volumen que rebasa cualquier norma de convivencia nocturna. Las denuncias ciudadanas también señalan la presunta presencia de menores de edad dentro del lugar, lo que encendería alarmas sobre la supervisión y el cumplimiento de reglamentos municipales.
La pregunta obligada es: ¿quién protege a este establecimiento?
El Ayuntamiento de Puebla cuenta con una Dirección de Gobernación Municipal encargada de vigilar horarios, giros comerciales y el cumplimiento de la normatividad. Sin embargo, a pesar de las constantes quejas, el bar seguiría operando con una permisividad que resulta, por decir lo menos, sospechosa.
Sería pertinente solicitar al titular de Gobernación Municipal una explicación clara sobre los criterios con los que se permiten estos horarios extendidos y el presunto desorden al interior del local. Lo mismo valdría para el director de Giros Comerciales, quien deberá aclarar si está al tanto de estas irregularidades y cuáles son las medidas que la administración municipal piensa tomar.
En un contexto donde varios centros nocturnos han sido clausurados o exhibidos públicamente por incumplir la ley, urge transparencia: ¿por qué Fobia Social Club parece operar sin restricciones? ¿Hay supervisiones reales? ¿Se están aplicando los reglamentos de manera pareja o existen excepciones que deben explicarse?
La ciudadanía merece respuestas y, sobre todo, acciones. Porque cuando la autoridad calla, la impunidad hace ruido… y en este caso, parece escucharse hasta el amanecer.
